domingo, 10 de abril de 2011


Abrir una filmografía con 'Doce hombres sin piedad' y cerrarla con 'Antes que el diablo sepa que has muerto' medio siglo después está al alcance de muy pocos. Este sábado recibíamos una pésima noticia: no habrá más películas de Sidney Lumet, uno de los mejores directores de toda la historia del cine, que además ha estado al pie del cañón hasta el último momento, despidiéndose con una obra maestra. Tal como empezó.

Lumet es uno de esos directores que desembarcaron en Hollywood entre los 50 y 60 procedentes de la televisión. Su debut no pudo ser más prometedor: en 'Doce hombres sin piedad' (1957), un perfecto ejemplo de teatro en el cine, dirigía a uno de los mejores repartos que se hayan visto en la gran pantalla, encabezado por Henry Fonda, y demostraba un formidable pulso narrativo. Cayeron entonces las primeras nominaciones a los Oscar, pero no sería hasta principios de los 70 cuando arrancaría su mejor época.

Un periodo en el que formaría un magnífico tándem con Al Pacino, proporcionándole dos de sus mejores papeles en 'Serpico' (1973) y 'Tarde de perros' (1975). Al igual que su exitoso debut, Lumet volvería a tocar en estas películas sus temas predilectos, la policía y la justicia, que volverían a estar presentes en otras de sus mejores obras en las décadas siguientes. Así, entraría en los 80 con el thriller 'El príncipe de la ciudad' (1981), otro formidable policiaco, y 'Veredicto final' (1982), otro magnífico ejemplo de cine judicial con un Paul Newman en estado de gracia.

Tras patinar con la comedia de ladrones 'Negocios de familia' (1989) (que reunía a Sean Connery, Dustin Hoffman y Matthew Broderick), encadenaría dos obras menores con protagonista femenina y sus temas habituales, 'Una extraña entre nosotros' (1992) (una suerte de 'Único testigo' con Melanie Griffith) y 'El abogado del diablo (1993), con Rebeca de Mornay, menos inspiradas que aquella 'A la mañana siguiente' (1986), con gran papel para Jane Fonda.

Su recuperación llegaría con 'La noche cae sobre Manhattan' (1997), otro espectacular thriller policiaco-judicial con Andy García en plena forma, para entregar sus dos últimos filmes en los años 2006 y 2007. Primero fue 'Declaradme culpable', otra de juicios con grandes dosis de comedia en la que fue capaz de convertir en actor a Vin Diesel, y por último 'Antes que el diablo sepa que has muerto', en la que dirigió a Albert Finney, Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman dando muestras de no haber perdido ni un ápice de su maestría.

Lumet también tocó otros temas con gran acierto, sobre todo en los 70, su década prodigiosa, en la que convirtió a Finney en Poirot en 'Asesinato en el Orient Express' (2974), y dirigió otras obras de primer nivel como 'Network' (1976) sobre la televisión, o la adaptación de la obra teatral 'Equus' (1977) con Richard Burton.

Como tantos otros, recibió el reconocimiento de Hollywood de manera tardía, con un Oscar Honorífico en 2004 después de haber sido nominado en cinco ocasiones al Mejor Director. A diferencia de tantos otros, sus últimos filmes no desmerecían de su mejor época, por eso es más triste saber que no volveremos a ver ningún trailer de una nueva película dirigida por Sidney Lumet. Aquí tenéis el de la última.



sábado, 27 de marzo de 2010

Ya no es ningún secreto


El título de este primer artículo del modesto cine-blog de un servidor hace referencia a que, a estas alturas de la película, ya deben quedar pocos que desconozcan que 'El secreto de sus ojos', de Juan José Campanella, ha sido una de las mejores obras que ha dado el séptimo arte en el último año.

El Goya a la Mejor Película Extranjera y el Oscar en la misma categoría, sólo han rubricado la magnífica trayectoria de un filme que también ha sido uno de los éxitos de taquilla de 2009. Su reciente lanzamiento en dvd me sirve para recomendarla a quien aún no haya podido disfrutar de ella, y reconciliarse así con el cine, que de tanto en tanto nos da motivos para seguir sentándonos ante una pantalla.

'El secreto de sus ojos' suponía el regreso a la dirección del argentino Juan José Campanella, después de su popular trilogía formada por 'El mismo amor, la misma lluvia', 'El hijo de la novia' y 'Luna de Avellaneda'. Lejos de decepcionar, esta incursión en el thriller, adaptando una novela en lugar de un guión original como era costumbre en él, le sale redonda a Campanella, fiel a sus temas y a sus actores favoritos: Ricardo Darín y Soledad Villamil, ambos inmensos, al igual que el extraordinario elenco de secundarios.

Un crimen sin resolver durante décadas, una historia de amor de las que no se olvidan, una mirada a la historia más trágica de Argentina, una reflexión sobre la culpa y su castigo... y una persecución policial durante un partido de fútbol se entrelazan para una película que queda en el recuerdo.


Con la recomendación de esta película inicio este blog, dedicado a compartir las últimas proyecciones cinematográficas que me arrastren a una sala oscura. Pero como hoy en día hay tantas pantallas, también pasarán por aquí revisiones de clásicos (no sólo de estrenos vive el cinéfilo), junto a series de tv y otras obras de ficción... como libros (aún en papel).